Hay crónicas que uno escribe con una sonrisa en la boca, especialmente cuando toca hablar de los nuestros. Si estos días te pasas por la sede del Club de Billar Ciudad de Ayamonte, notarás un brillo especial en los ojos de sus socios. No es para menos. Por segundo año consecutivo, nuestro equipo de División de Honor se ha coronado como el mejor de Andalucía. Y lo han hecho con una autoridad que asusta, sentenciando la liga antes de que ruede la última bola.
Pero este éxito no ha caído del cielo. Este bicampeonato es el fruto de una unión inquebrantable. A menudo los focos apuntan a quien hace la carambola final, pero desde aquí quiero romper una lanza por el bloque, por esos jugadores que han hecho posible que hoy Ayamonte sea el espejo donde se mira todo el billar andaluz.
Los pilares del éxito: Correa, Vera, Corvo y Pais
Para ganar una liga de este nivel, necesitas mucho más que un buen promedio; necesitas guerreros. Y ahí es donde aparece el corazón de este equipo.
Hablar de Juan Correa es hablar de la seguridad hecha persona; su temple en los momentos donde la mesa se hace pequeña ha sido vital para sumar puntos que valen campeonatos. Domingo Vera, por su parte, ha vuelto a dar una lección de elegancia y técnica, de esas que hacen que el billar parezca fácil cuando todos sabemos que es un deporte de una dificultad extrema. No nos olvidamos de Antonio Corvo, un competidor nato que nunca da una bola por perdida y que ha contagiado su garra al resto del grupo en las jornadas más complicadas. Y, por supuesto, hay que destacar la figura de Pedro Pais, que aunque no sale en la fotografía su aportación y compromiso en el engranaje del equipo han sido fundamentales para mantener el nivel competitivo que exige la División de Honor.
Ellos no solo han acompañado a Javier; han sido los cimientos sobre los que se ha construido este imperio. Han jugado con una presión enorme, sabiendo que defendían el título, y han respondido con una solidez que merece todo nuestro aplauso. Sin su trabajo conjunto, hoy no estaríamos celebrando este hito histórico.
Javier Díaz: El maestro que no tiene techo
Hablar de Javier es hablar de la élite del billar nacional. Los que seguimos este deporte de cerca sabemos que contar con él en el equipo es jugar con una red de seguridad. Javier no solo es el capitán y el referente del club ayamontino, es un jugador que ha grabado su nombre con letras de oro en el palmarés individual.
A sus espaldas carga con la experiencia de haber sido múltiple Campeón de Andalucía individual, un título que solo logran aquellos que poseen una capacidad de concentración fuera de lo común. Pero su ambición no se queda en Despeñaperros; Javier es un habitual en los puestos altos del ranking nacional, habiendo logrado hitos como el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas y destacando siempre en los circuitos nacionales de máxima categoría. Verlo ejecutar una carambola es entender la geometría en su forma más pura. Su promedio de anotación y su templanza en los momentos críticos son, sin duda, el motor que ha empujado a Ayamonte a este segundo título consecutivo.
En este escenario de gloria colectiva, es inevitable mirar hacia Córdoba. Los datos de esta temporada dan miedo: 13 partidos jugados, 13 partidos ganados. Ni un solo tropiezo. Manteniendo un promedio de 1,375, una cifra que lo sitúa en la élite absoluta. Ahora, Javier viaja a Córdoba con un objetivo que nos tiene a todos en vilo: el 14 de 14. Si gana ese último partido, conseguirá el “Pleno de Oro”, un récord de perfección total que nunca antes se ha visto en la División de Honor de Andalucía. Es la cita de un hombre contra la historia, y estamos convencidos de que tiene el taco y el corazón preparados para conseguirlo.
El orgullo de todo un club
Pero si algo hace especial este título es el calor de la gente. El resto de compañeros que forman el Club de Billar Ciudad de Ayamonte no pueden ocultar su orgullo. Ver a su equipo en lo más alto, defendiendo el nombre de nuestra ciudad por toda Andalucía, es la mayor recompensa al trabajo diario de cada socio. Se respira un ambiente de familia, de apoyo incondicional, y ese es el verdadero secreto del éxito: saber que cuando uno de ellos falla, hay un club entero detrás empujando.
Desde estas líneas, queremos mandarles toda la fuerza del mundo para la última jornada en tierras cordobesas. El trofeo ya viene para casa, pero ese récord de Javier sería el broche de diamante para una temporada que ya es eterna.
¡Ayamonte está con vosotros! ¡A por ese 14 de 14, equipo!









