Antes de que sonara la primera nota del gran concierto de Manuel Carrasco, el recinto ferial El Carmen ya era un hervidero de ilusión. Miles de personas formaban largas colas con un mismo objetivo: ver de cerca a su ídolo. El ambiente, lejos de ser impaciente o tedioso, se convirtió en una auténtica antesala de fiesta.
La espera se hizo más ligera gracias a la Murga “Esta flechita la guardé pa’ la Higuerita”, que con su gracia y su cante supo arrancar sonrisas, palmas y hasta coros improvisados entre el público. Con su particular desparpajo, regalaron un prólogo lleno de chispa, demostrando que el talento y el humor también tienen un lugar especial en estas noches mágicas.
Así, entre bromas, coplillas y ganas de fiesta, la multitud fue calentando motores. Y es que pocas veces una cola para entrar a un concierto ha sabido transformarse en un espectáculo propio, con tanta simpatía, arte y sabor isleño. Una bienvenida perfecta para lo que estaba por llegar: la entrega absoluta de un artista que sabe convertir cada concierto en un recuerdo imborrable.









